
Me apasiona la fotografía desde que era niño.
Comencé, literalmente, con algo muy pequeño: una cámara de bolsillo y el formato negativo de 13 × 17 mm.
Para mi decimosexto cumpleaños, mi abuela me regaló una cámara réflex de objetivo único, un verdadero salto cualitativo que me abrió un abanico de posibilidades fotográficas completamente nuevas.
Me levantaba a las 4 de la mañana para fotografiar ciervos en la niebla, y por la noche capturaba en mis fotos las estelas de luz de los coches que pasaban.
Pasaba fines de semana enteros en el cuarto oscuro, fascinado por la lentitud con la que una imagen emerge en el papel.
Mi cámara era mi compañera inseparable. Un día, un disc jockey se me acercó y me preguntó si podía tomar fotos en su evento, esa misma noche.
No había mucho tiempo para pensar. Con un poco de improvisación y equipo prestado, dominé mi primer encargo, al que pronto siguieron otros. La fotografía de eventos fue mi puerta de entrada a la fotografía profesional.
Durante esta etapa realicé una formación intensiva, que incluyó estudios en la Escuela Wilhelm-Wagenfeld y en la Escuela de Diseño Fotográfico de Pforzheim, así como numerosos talleres sobre fotografía de retrato, técnicas de iluminación y composición de imágenes.
Hoy en día ya no me dedico a la fotografía de forma profesional, sino como una forma de expresión creativa y libre.
Mi principal interés reside en capturar el momento auténtico: la expresión de un rostro, el juego de luces y sombras. Ya sean retratos serenos o proyectos experimentales, cada fotografía nace de un impulso personal y del puro placer de fotografiar.
Y cuando no estoy haciendo fotografías, estoy paseando con mi perro, ya sea en mi casa en Ahrensburg o en Hamburgo y sus alrededores.

Fotografiert habe ich schon als Kind mit großer Begeisterung.
Angefangen habe ich im wahrsten Sinne des Wortes klein – mit einer Pocketkamera und dem Negativformat 13 × 17 mm.
Zu meinem 16. Geburtstag bekam ich von meiner Großmutter eine Spiegelreflexkamera – ein echter Quantensprung, der mir völlig neue fotografische Möglichkeiten eröffnet hat.
Ich stand morgens um 4 Uhr auf, um im Nebel Rehe zu fotografieren und nachts habe ich die Leuchtspuren vorbeifahrender Autos im Bild festgehalten.
Ganze Wochenenden verbrachte ich in der Dunkelkammer – fasziniert davon, wie langsam ein Bild auf Papier entsteht.
Die Kamera war mein ständiger Begleiter. Eines Tages sprach mich ein Discjockey an und fragte, ob ich auf seiner Veranstaltung fotografieren könnte – noch am selben Abend.
Viel Zeit zum Überlegen blieb nicht.
Mit etwas Improvisation und geliehener Ausrüstung meisterte ich meinen ersten Auftrag, dem bald weitere folgten. Die Eventfotografie wurde mein Einstieg in die professionelle Fotografie.
In dieser Phase habe ich mich intensiv weitergebildet, unter anderem an der Wilhelm-Wagenfeld-Schule und der Foto-Design-Schule Pforzheim sowie durch Workshops zu Portraitfotografie, Lichtführung und Bildgestaltung.
Heute fotografiere ich nicht mehr beruflich,
sondern zum freien, kreativen Ausgleich.
Mich interessiert vor allem der echte Moment – der Ausdruck eines Gesichts, das Spiel mit Licht und Schatten. Ob ruhige Portraits oder experimentelle Projekte: Jede Aufnahme entsteht aus einem persönlichen Impuls und der puren Freude an der Fotografie.
Und wenn ich mal nicht fotografiere, bin ich mit meinem Hund unterwegs - bei mir zu Hause in Ahrensburg oder in Hamburg und Umgebung.
